Rincón del Gurú-. El
pueblo está ávido de historias. El cliente promedio necesita sentir empatía con
las marcas, verse reflejado en sus mensajes, quiere entablar una relación más
allá de la simple venta directa y tradicional.
Por ello, desde hace mucho tiempo,
las historias son las claves de los exitosos mensajes publicitarios de la
actualidad. Y por este mismo motivo los storytelling son unas de las tácticas
más virales en las Redes Sociales.
El cliente y/o consumidor no
quiere ser expuesto a una cadena de mensajes directos que le planteen de forma
grotesca y descarada los rasgos positivos de un producto o servicio. Esto quedó
en el pasado.
En la actualidad, “echar un
cuento” que sea familiar y afable, es la clave.
Las historias que redactamos o
creamos para las diversas plataformas: Prensa, Radio, Tv, Redes Sociales o
publicidad exterior, tienen que estar cargados de elementos intrínsecos que
faciliten la ubicación en el
subconsciente de los mensajes que impulsan los rasgos características de
nuestro producto.
Vender sin hacerlo de forma
directa.
¿Qué hacemos cuando entramos a
una tienda y nos aborda el vendedor? Inmediatamente nos colocamos a la
defensiva y abrimos la boca para decir: “solo estoy mirando”.
Sí, aunque el expendedor sea muy
simpático y agradable, el hecho que reconozcamos en él la intención de
vendernos algo, nosotros actuamos negativamente, y lo rechazamos.
Así ocurre cuando vemos un spot publicitario
donde nos venden un producto o servicio de forma directa y rápida; por lo
general estos mensajes pasan al consciente, y existe un alto nivel de
probabilidad que descartemos el mensaje.
En cambio, si vemos una cuña
televisiva donde nos narren una historia y dentro de ésta nos promuevan los
valores, características, rasgos o bondades, del producto o servicio, es allí
donde generamos una relación efectiva
entre la marca y la empresa.
Si la historia refleja lo que son
nuestros clientes, su vida, sus necesidades, sus situaciones diarias o constantes,
entonces promovemos empatía e identificación entre la empresa y sus
consumidores o clientes.
Cuando abordamos de forma directa
al cliente causaremos repudio. El consumidor saldrá huyendo de nosotros, a
ponerse a salvo. Pero, si promovemos una relación sana, conversamos, le
contamos una historia que se parezca a él, es allí donde el cliente se acerca a
nosotros y se entabla un diálogo permanente.
Por estas razones es hora de que
emplees las historias como el gancho de tus campañas de publicidad y de
mercadeo. Es el momento de identificarte con tus clientes, de escucharlos y que
ellos se vean reflejados en ti.
Si no lo haces, de seguro tu
competencia sí lo hará.
¿Qué esperas? ¿De seguro tienes
algo que decirles a tus consumidores? ¿Qué historia se te viene a la mente?
Piensa, piensa y cuenta.
¿Comunícate y hazlo bien?
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