Rincón del Gurú-. La
imagen del Papa Francisco arrodillado rezando en los calabozos del campo de
concentración Nazi en Auschwitz, fue un símbolo.
Recordemos a Su Santidad, hoy
santo de la Iglesia Católica, Juan Pablo II llegando a su tierra Polonia,
postrándose en el suelo y besarlo. ¡Oh, qué imagen!
Sí, los jerarcas de la Iglesia
han sido el mejor ejemplo para hablar del simbolismo.
Otro, puede ser, cuando una
pareja se encuentra en el lugar de su primer beso, o en el sitio donde se
conocieron y allí el hombre le pide matrimonio a su novia. Bueno, es algo novelesco,
pero aplica.
El uso de simbolismos es esencial
para causar un efecto en la mente de los públicos y alcanzar un mejor nivel en
el proceso de comunicación.
Solemos actuar y/o responder
positivamente ante iconos, sitios, ambientes y representaciones de nuestro
pasado "bueno"; en cambio, respondemos diametralmente al contrario
ante escenarios que evoquen nuestras peores vivencias.
Cuando trabajamos con
comunicación política el uso de símbolos es indispensable; hacer un mensaje
basándonos en el imaginario popular siempre causará una repercusión favorable
entre los electores.
En Venezuela, Hugo Chávez jugó
permanentemente con la dicotomía popular y filosófica entre el bien y el mal.
Cuando el oficialismo venezolano
usaba nombres como "Comando Maisanta" o cuando hablaba de la
"nueva Batalla de Santa Inés" hacía referencia al pasado glorioso
nacional.
El uso de la figura literaria y
popular de la leyenda de Florentino y El Diablo, enraizada en la médula social
de los estados llaneros del país, reforzaron la vinculación del
"bien" representado por el Gobierno, y el "mal" encanado
por la oposición.
Por décadas el oficialismo
venezolano empleó símbolos para consolidar una relación de empatía entre el
líder y los electores. Aplicó métodos de lovemarket con la campaña de
"Corazón de la Patria".
Los símbolos patrios desde el
primer momento fueron herramientas comunicacionales al servicio de la causa de
Hugo Chávez, y fue así hasta que Henrique Capriles en su campaña del 2012 pudo
arrebatarle la individual posesión de las gorras tricolor (amarrilla, azul y
rojas).
Chávez llegó al extremo del uso y
abuso de los símbolos, trató de africanizar el rostro histórico de Simón
Bolívar; e incluso podemos advertir que el Libertador parido en los
laboratorios comunicacionales del régimen tenía un fuerte parecido al propio
Chávez.
En la Alemania Nazi, Adolf Hitler
usó símbolos para llegarle al pueblo. Las marchas nocturnas, con antorchas y
jóvenes marchando y construyendo figuras, era una imagen épica.
La esvástica, los himnos, las
manos alzadas y recuerdos mitológicos germánicos, crearon el ambiente
nacionalista propicio para que el pueblo alemán necesitara seguir siendo guiado
por su "líder".
Toda campaña electoral tendrá un
"plus" si posee símbolos en el cual apoyarse, si cuenta con elementos
que estimulen la mente, los ideales, los principios y la imaginación de los
votantes.
Toda ciudad, todo estado o nación
posee sitios, historias, personajes, leyendas, paisajes o medios que forman
parte de la cultura social. ¿Qué esperas? ¡Úsalos!
Vincúlate emocional y
psicológicamente con tus electores; hazles saber qué crees en lo que ellos
creen, que comparten sus mismos valores y sueños.
¡Comunícate y hazlo bien!
No hay comentarios:
Publicar un comentario