martes, 31 de octubre de 2017

Símbolos

Rincón del Gurú-. La imagen del Papa Francisco arrodillado rezando en los calabozos del campo de concentración Nazi en Auschwitz, fue un símbolo.

Recordemos a Su Santidad, hoy santo de la Iglesia Católica, Juan Pablo II llegando a su tierra Polonia, postrándose en el suelo y besarlo. ¡Oh, qué imagen!

Sí, los jerarcas de la Iglesia han sido el mejor ejemplo para hablar del simbolismo.

Otro, puede ser, cuando una pareja se encuentra en el lugar de su primer beso, o en el sitio donde se conocieron y allí el hombre le pide matrimonio a su novia. Bueno, es algo novelesco, pero aplica.

El uso de simbolismos es esencial para causar un efecto en la mente de los públicos y alcanzar un mejor nivel en el proceso de comunicación.

Solemos actuar y/o responder positivamente ante iconos, sitios, ambientes y representaciones de nuestro pasado "bueno"; en cambio, respondemos diametralmente al contrario ante escenarios que evoquen nuestras peores vivencias.

Cuando trabajamos con comunicación política el uso de símbolos es indispensable; hacer un mensaje basándonos en el imaginario popular siempre causará una repercusión favorable entre los electores.

En Venezuela, Hugo Chávez jugó permanentemente con la dicotomía popular y filosófica entre el bien y el mal.

Cuando el oficialismo venezolano usaba nombres como "Comando Maisanta" o cuando hablaba de la "nueva Batalla de Santa Inés" hacía referencia al pasado glorioso nacional.

El uso de la figura literaria y popular de la leyenda de Florentino y El Diablo, enraizada en la médula social de los estados llaneros del país, reforzaron la vinculación del "bien" representado por el Gobierno, y el "mal" encanado por la oposición.

Por décadas el oficialismo venezolano empleó símbolos para consolidar una relación de empatía entre el líder y los electores. Aplicó métodos de lovemarket con la campaña de "Corazón de la Patria".

Los símbolos patrios desde el primer momento fueron herramientas comunicacionales al servicio de la causa de Hugo Chávez, y fue así hasta que Henrique Capriles en su campaña del 2012 pudo arrebatarle la individual posesión de las gorras tricolor (amarrilla, azul y rojas).

Chávez llegó al extremo del uso y abuso de los símbolos, trató de africanizar el rostro histórico de Simón Bolívar; e incluso podemos advertir que el Libertador parido en los laboratorios comunicacionales del régimen tenía un fuerte parecido al propio Chávez.

En la Alemania Nazi, Adolf Hitler usó símbolos para llegarle al pueblo. Las marchas nocturnas, con antorchas y jóvenes marchando y construyendo figuras, era una imagen épica.

La esvástica, los himnos, las manos alzadas y recuerdos mitológicos germánicos, crearon el ambiente nacionalista propicio para que el pueblo alemán necesitara seguir siendo guiado por su "líder".

Toda campaña electoral tendrá un "plus" si posee símbolos en el cual apoyarse, si cuenta con elementos que estimulen la mente, los ideales, los principios y la imaginación de los votantes.

Toda ciudad, todo estado o nación posee sitios, historias, personajes, leyendas, paisajes o medios que forman parte de la cultura social. ¿Qué esperas? ¡Úsalos!

Vincúlate emocional y psicológicamente con tus electores; hazles saber qué crees en lo que ellos creen, que comparten sus mismos valores y sueños.

¡Comunícate y hazlo bien!




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