Rincón del Gurú-. Ya el
Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció los resultados electorales de
Venezuela. Entre las cifras suministradas por el órgano electoral existen
muchas dudas, incertidumbres, pero sobre todo verdades sociales.
El ente rector de los comicios
colocó a Nicolás Maduro con un poco más de seis millones de votos, seguido por
Henri Falcón que pellizcó los 2 millones de apoyos y más atrás Javier Bertucci
quien no logró sumar el millón de sufragios.
A pesar que los centros
electorales estaban vacíos, a pesar que los cuadernos electorales ya a las 2 de
la tarde tenían más espacios por llenar que llenos, el organismo comicial
venezolano no tuvo a menos para anunciar una victoria abismal de Maduro, y lo
más sorprendente de los números de votos, es la abstención.
Cuando todos los estudios de
opinión y análisis de boca de urna, asestaban a confirman que la participación
a duras penas alcanzó los 4 millones de votos, el CNE la multiplicó por dos y
casi la colocó en 9 millones de electores sufragando.
No cierto es que, más allá de las
los montos de papeletas que sumó el CNE, los resultados tangibles y no tangible
recogen una gran verdad.
El oficialismo perdió,
oficialmente, entre un millón y medio a dos millones de votos en los últimos
dos años. Esto, sin ponderar la veracidad, ni juzgar los resultados.
Cerca de 13 millones de
venezolanos acataron el llamado de abstención realizado por las fuerzas de la
oposición. Lo que indicaría que en una justa entre Maduro y una oposición unida
aquél ni tendría oportunidad alguna de mantenerse en el poder.
Además, a esos 13 millones de personas deberíamos sumarle los casi 2
millones de votos que obtuvo Falcón, lo que transformaría a la disidencia
contra Maduro en una contundente y masiva mayoría, la cual no se ha expresado o
no la han dejado expresarse en los más recientes compromisos electorales
pautados en la nación sudamericana.
Javier Bertucci, por su parte, es
el candidato evangélico-protestante que más voto ha sacado en la historia de
Venezuela. El casi millón de votos, lo convierte en una referencia política
para los venezolanos, y dentro del mapa de análisis de escenarios políticos
futuros.
Y, con esta realidad social y
numérica, qué pasará en Venezuela. La oposición asegura que seguirá su marcha y
su rechazo contra un Gobierno que no reconoce como legal y a unas elecciones
que desconocen abiertamente.
Sin dejar de mencionar el impacto
de la política internacional. Porque, ya varios gobiernos de América Latina ha
repudiado el proceso, y por lo tal no están validando las elecciones
venezolanas al ponderar desde ya a Nicolás Maduro como un gobernante
espurio.
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