Rincón del Gurú-. "Es
el que es", este fue el slogan de campaña de Iván Duque durante su camino
hacia la primera vuelta electoral en Colombia, y nosotros podemos decir, a
estas alturas del partido, que ganó el que era y es.
Sí, la victoria del derechista
Duque estaba cantada desde hace meses. La fuerza electoral entorno alrededor
del expresidente neogranadino, Álvaro Uribe Vélez, es incuestionable y así lo
demuestra al imponer nuevamente a un aspirante suyo en los comicios
colombianos.
Y, ¿por qué gana Duque? El
candidato del Centro Democrático vence por varias razones, entre ellas el
liderazgo del uribismo en la Colombia profunda, la fuerza de un movimiento
político sembrado en la consciencia de millones de neogranadinos.
Gana porque representó una
versión renovada y refrescada de ese uribismo que lleva más de 15 años en la
palestra política colombiana. Vence porque realizó una campaña inteligente y
hábil que permitió mantenerse capitaneando la contienda comicial.
Duque sacó, en esta primera
vuelta, más votos que el también uribista Óscar Iván Zuluaga en el 2014, quien
obtuvo en aquella oportunidad unos 3 millones 700 mil votos, y sobrepasó al
Juan Manuel Santos del 2010, para aquel entonces candidato de Uribe,
quien en la primera votación de los comicios presidenciales sumó algo más de 6
millones de sufragios.
Los 7 millones 500 mil votos de
Duque, nos obliga a analizar el porqué del crecimiento de la
votación: ¿Los jóvenes están comprando el discurso uribista?
¿Abstencionistas crónicos se motivaron por la proyección del mensaje de Duque?
¿Miedo a la opción de Gustavo Petro?
La derecha colombiana, sumándole
aquellos que se autodenominan como uribistas o santistas, suman alrededor de 8
millones de personas, un caudal de votos para nada ni nadie es despreciable.
Mientras que la izquierda no tiene referente debido a lo volátil de sus
electores y la carencia de liderazgo que aglutine a sus electores.
Por ejemplo, en las elecciones
del 2014 las tres primeras posiciones en la primera vuelta la ocuparon
representantes de la derecha colombiana: Óscar Iván Zuluaga, Juan Manuel Santos
y Marta Lucía Ramírez, actual candidata a la vicepresidencia de Colombia en la
fórmula con Duque.
Mientras que en los comicios del
2010, el fenómeno electoral fue el ecologista Antanas Mockus, quien sorprendió
a propios y extraños que una campaña irreverente que lo colocó "en los
papeles" rumbo al Palacio de Nariño.
Lo cierto, Duque gana la primera
batalla. Ahora se vienen los reacomodos políticos y la redefinición de los
mensajes de campaña para lograr enamorar a aquellos electores que votaron por
las otras opciones ya fuera del juego.
El gran elector será Sergio
Fajardo quien con sus 4 millones y medio de votos se convirtió en el objeto del
cortejo electoral. El candidato del Polo Democrático y de la Alianza Verde, le
faltó muy poco para derrotar a Gustavo Petro y pasar a la segunda vuelta electoral.
El "profesor de la anti
política" alcanzó un abultado y apetitoso tercer puesto en la primera
consulta, lo cual lo posicionó en un extraordinario lugar para los acuerdos
políticos.
Quienes votaron por Fajardo no
son una comunidad creada, no son una militancia ordenada y disciplinada. Por el
contrario, es un voto silvestre y de aluvión que es difícil de captar o de
influir para que vote por un lado o por el otro.
El cuarto lugar, más atrás, fue
para el candidato del santismo, Germán Vargas Lleras, quien con un poco más de
un millón de votos fue el gran derrotado de la elección presidencial. Con él se
murió el santismo como tendencia política y es muy probable que los partidos
Cambio Radical y el Partido de la U recalen nuevamente en el lado del uribismo.
Se viene la segunda vuelta, Duque
y Petro tendrán que cautivar a casi 7 millones de colombianos que votaron por
Fajardo, Vargas Lleras, Humberto De la Calle, Trujillo Sarmiento, Morales o
depositaron su voto en blanco, tendrán la tarea que motivar más la
participación de ciudadanos que no votaron el 27 de mayo. Así de sencillo.
¡Comunícate y hazlo bien!
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