Rincón del Gurú-. En cada
elección, los consultores comunicacionales y de marketing enfocan su labor
hacia la conquista del "corazón del elector", a través de la
creación de elementos y mensajes buscan influir en el cerebro del votante para
que ejerza su derecho y/o deber ciudadano en favor de tal o cual candidato.
En cada proceso comicial se busca
"enamorar" a la mayoría de los electores, para ello se
estructuran estrategias y planes de acción que permitan al asesorado ganarse el
apoyo de un sector, idílicamente mayoritario, de la sociedad para así ganar el
puesto por el cual se compite.
Todos coincidimos que el voto es
emotivo y muy poco racional, frente a esta realidad quienes diseñan las
estrategias de campaña comunicacional enfilan su creatividad y experiencias en
despertar los sentimientos que juzguen necesarios dentro de su visión
estratégica.
Por ejemplo, en elecciones
pasadas en Venezuela se ha utilizado un "lovemarket" político,
puntualmente en los dos últimos comicios que contó como protagonista a Hugo
Chávez. Sí, en las elecciones del 2006, el entonces presidente, utilizó la
frase: "Por amor" como su slogan de campaña.
Una segunda frase sirvió de
complemento: "Amor con Amor se paga". Esto buscaba generar una
reacción de sentimentalismo entre la figura de Chávez y millones de venezolanos
que lo seguían.
Para el 2012, se reeditó la
estrategia esta vez con la frase de campaña: "Chávez corazón de la
patria", y todos los elementos simbólicos de este proceso giraron en
torno de la figura de un corazón tricolor.
Seis años después, en Colombia
vemos como se emplea la misma receta. La candidatura del izquierdista Gustavo
Petro se centra en la misma visión psico-comunicacional que llevó a Hugo Chávez
a salir airoso de sus compromisos electorales en Venezuela.
Y, así mismo como Chávez tenía su
corazón tricolor (amarillo, azul y rojo), de esa misma forma Gustavo Petro
muestra su corazón, con rasgos más infantiles, como elemento visual de su
concepto de campaña denominado: Colombia Humana.
El candidato colombiano, Gustavo
Petro, pareciera presentarse como el nuevo adalid del socialismo
latinoamericano; Petro viene a reemplazar a Hugo Chávez y a Lula Da Silva en el
liderazgo socialista, pretende ocupar el espacio que no quiso asumir Rafael
Correa y que no pudo representar Nicolás Maduro.
Y para ello, está empleado las
mismas tácticas de manipulación de masas que tan bien le sirvieron a Chávez,
Lula, Correa, Evo Morales y al matrimonio de los Kirchner en Argentina.
Petro es el nuevo Chávez, o por
lo menos así parece debido a sus estrategias comunicaciones, psicología
electoral y marketing.
Además, existe una tendencia
política comunicacional entre la izquierda, asumida por Petro y Maduro, que
busca despojar del dogmático "rojo" al socialismo y encarnarlo en el
más dócil color "morado"
Por ejemplo, desde hace un tiempo
vemos al partido español de izquierda llamado Podemos usando este color, y es
el mismo que adoptó la campaña de Petro en Colombia y que está empleando
Nicolás Maduro para su marca personal y para proyectar a su nuevo partido Somos
Venezuela, en su intento de desplazar al Partido Socialista Unido de Venezuela
(Psuv), el cual no controla.
En pocas palabras es la
"venta" de un socialismo para millennials. ¿Qué tal?
¡Comunícate y hazlo bien!
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