lunes, 14 de octubre de 2019

Dualidad del discurso


Por José Dionisio Solórzano

Rincón del Gurú-. Analicemos rápidamente el caso de Ecuador. Observamos por las Redes Sociales y por la televisión la ola de manifestaciones en contra de las medidas económicas dictadas por el presidente Lenin Moreno, y vemos como la izquierda ecuatoriana y latinoamericana lanzas sus dardos en contra del Gobierno de aquella nación.

Lo que, desde el punto de vista comunicacional, vale la pena resaltar es como los partidos y voceros de la izquierda cambian de posición y de concepción de lo “bueno” y de lo “malo” de acuerdo con el protagonista de los hechos.

Durante las reiteradas etapas de protestas de calle en Venezuela, muchos voceros de los movimientos, partidos y gobiernos de izquierda hicieron mutis y, si eran más temerarios, acusaban a las manifestaciones venezolanas como “estrategias del Imperio yanqui”.

Cuando en Venezuela los jóvenes manifestantes se defendían de las fuerzas del orden público los voceros de la izquierda los etiquetaban como “guarimberos”, término nacido en la propia Venezuela, pero cuando las expresiones populares son en contra de un gobierno que no es de izquierda, entonces el discurso se suaviza y argumentan que los hechos habían sido una respuesta de “legítima defensa del pueblo”.

Repasemos esto rápidamente; cuando los manifestantes actúan con agresividad en contra de un Gobierno de izquierda son “guarimberos”, “delincuentes”, “tarifados de la derecha” e incluso “paralimitares”, pero cuando las acciones son en contra de un gobierno de derecha o no socialista entonces la agresividad pasa a ser “justa”, “necesaria” o de “legítima defensa popular”.

Cuando Hugo Chávez en Venezuela cerró canales de televisión y estaciones de radio, los movimientos de izquierda no abrieron la boca; cuando Nicolás Maduro mandó a sacar de las cableras canales como NTN24, BBC, Fox News, CNN en Español, no pasó nada, no obstante ahora que Lenin Moreno saca de la parrilla de programación a Telesur, entonces sí hay una violación de la Libertad de Expresión.

Los voceros de los partidos socialistas poseen una capacidad de moldear el discurso y adaptarlo a las circunstancias, y este fenómeno no sólo  lo palpamos y/u observamos en América Latina, sino en la misma política española. Para dirigentes como Pablo Iglesias o Gabriel Rufián, la lucha de los pueblos es necesaria y Fidel Castro en Cuba fue “un demócrata” mientras que Augusto Pinochet en Chile un “dictador carnicero”.

La dualidad del discurso funciona hasta un punto, antiguamente en la era analógica era más fácil contradecirse, y desdecirse, pero en un mundo hiperconectado, donde todo el mundo grabó, fotografió o subió en una nube las declaraciones de los actores políticos, la conveniencia de esta dualidad posee un límite cada vez más marcado.

Por ejemplo, el fenómeno comunicacional de “Pepe” Mujica en Uruguay, quien fue halagado por propios y extraños durante su presidencia, hasta qué punto su buena imagen se ha mantenido intacta luego de su mutismo frente a lo acontecido con los gobiernos socialistas en Venezuela y en Nicaragua.

La estrategia comunicacional y política detrás los hechos en Ecuador pudiera convertirse en un boomerang en todo el continente, siempre y cuando los movimientos conservadores o democráticos aprovechen y visualicen la “doble moral” de la izquierda.

¡Comunícate y hazlo bien!

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