Por José Dionisio Solórzano
Rincón del Gurú-. Un político ganador debe tener una buena
narrativa que acompañe su carrera, que justifique sus actuaciones y que crea
empatía con miles o millones de sus electores.
Un político sin una narrativa, sin historia, sin nada que contar, es un
simple ser vacío y su vida pública dependerá de otros factores como: la fuerza
del partido, el dinero que posea o simplemente su suerte.
Hugo Chávez en Venezuela tenía una extraordinaria narrativa: "un
joven soldado venido de abajo, que conocía el dolor del pueblo, que tuvo la
valentía de enfrentarse al status quo corrupto y de asumir la responsabilidades
de sus actos", una historia fuerte y atractiva, en pocas palabras la
historia de un "héroe".
Álvaro Uribe Vélez, un hombre que sufrió en el propio seno de su familia
la saña y el desenfreno de la guerrilla; un hombre que dedicó su vida al
servicio de su país en la búsqueda de orden y paz, una paz sin vender los
principios democráticos de su país. Es decir, la historia de "un hombre
valiente".
Donald Trump, es el relato de un norteamericano que ha sabido tener
éxito en los negocios, que multiplicó la fortuna de su padre, un estadounidense
símbolo de la grandeza del capitalismo y del sistema Norteamericano. En otras
palabras la historia de "un hombre de éxito".
Como podemos ver la narrativa es fundamental para responder varias
preguntas que se producen en la mente de los electores: ¿Qué mueve al
dirigente? ¿Qué aspira hacer y por qué lo quiere hacer?
Estos elementos de la historia dan fundamento al discurso político,
permiten acelerar los vínculos emocionales entre el líder y sus electores,
además de ser canalizadores de sentimientos y emociones, los cuales deben ser,
en el momento oportuno, exteriorizados en frases, slogan y contenidos
estratégicos durante la campaña.
Un expresidente venezolano, el Doctor Jaime Lusinchi, dio a conocer su
historia: "un dirigente de la provincia, que emergió de la nada; logró
salir de la miseria gracias al sacrificio de una madre soltera, de su propio
esfuerzo y compromiso social, y sobre todo por su inteligencia"; cuando
optó por la Presidencia de Venezuela, resumió toda esta narrativa en el slogan
de campaña: "Jaime es como tú", lo que generaba una vinculación de su
historia con el grueso de la población.
La construcción de la narrativa es un arte y a la vez una ciencia en los
esquemas del desarrollo de las técnicas de Comunicación Política, y es que a
través del diseño de este relato se le dará forma a cada una de las acciones,
decisiones, motivaciones y discursos que lleven adelante el dirigente político.
Aquí debemos tener muy presente que la narrativa se debe respetar, lo
que indica que las actuaciones públicas y las medidas adoptadas deben obedecer
a este razonamiento lógico vendido en la Opinión Pública. Si no respetamos este
patrón de comportamiento entonces generaremos "ruidos
comunicacionales" que destrozarán los niveles de credibilidad del
dirigente político.
A veces quien mejor sabe contar su historia, o la mejor historia de
todas, representa una ventaja en la carrera electoral.
Nunca olvides que el acto del voto es más emotivo que racional y que un
relato increíble o irracional puede causar mucha euforia entre los votantes.
¡Comunícate y hazlo bien!
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