martes, 7 de julio de 2020

Estrategia equivocada: ¡Burlas!


Por José Dionisio Solórzano

Rincón del Gurú-.  Las fuerzas de oposición en países como Venezuela y México han basado parte de su discurso político en la producción de burlas y chistes para menospreciar la imagen de sus oponentes que ejercen el poder; sin embargo, la efectividad de este procedimiento es muy baja y no sirve ni para debilitar al gobierno ni menos para ganar adeptos y/o votos.

¿Cuántas veces llamaron ignorante a Hugo Chávez? Las veces fueron tantas que son incontables, no obstante esto jamás le arrebató el poder ni el favor de millones de venezolanos que hasta el 2012 le votaron.

¿Cuántas veces, en la actualidad, han calificado de "burro" a Nicolás Maduro? Otra cifra que no puede ser recordada, sin embargo el actual ocupante de Miraflores aún sigue en la silla presidencial y logró sobrevivir políticamente a más de una crisis política, social y económica.

Entonces, menospreciar al oponente y el empleo de sobrenombres o de acusaciones de ignorancia no le resta poder político ni electoral a nadie. Por el contrario, se convierte en una fortaleza para los gobernantes, ya que sus rivales no le creen en la capacidad de reaccionar y al hacerlo toman por sorpresa a aquellos que minimizaron su inteligencia o aptitudes.

Vemos como esta práctica se está repitiendo en México, donde la oposición comete el error de ponderar erróneamente a Andrés Manuel López Obrador, actual Presidente, como un ignorante, loco o enfermo. Y mientras los sectores que adversan al gobierno pierden un valioso tiempo en estas tonterías, en el Palacio de Gobierno avanzan en un plan de control y hegemonía, tal vez copiado o inspirado en lo sucedido en Venezuela.

Ni López Obrador es un tonto, ni Nicolás Maduro un burro. Si ambos llegaron al poder por algo será. A ninguno de los dos se le regaló la presidencia, los dos presidentes escalaron posiciones, se mantuvieron vivos en esa jauría que es la política y llegaron a acceder al poder. Si esto no es una expresión de inteligencia, entonces no sé lo que algunos políticos entiende lo que ésta es.

En vez de criticar como hablan los presidentes, en vez de hacer mofa con algún error de dicción o lapsus, la oposición debería estar generando políticas que sí repercuten en su imagen en la opinión pública. Empero, pareciera que el meme, el gif y el video viralizado, que pudieran ser tácticas de comunicación política aceptables, son tomadas por algo más, y son utilizadas como la estrategia misma para lograr a un fin.

En ocasiones, como ya hemos visto que sucede con Maduro y López Obrador, su poca capacidad oratoria, sus errores al hablar, su poca vehemencia ha sido transformada en una virtud comunicacional. Y, ustedes se preguntarán ¿cómo es eso? ¡Fácil! Al no ser duchos en la materia retórica, ambos líderes venden una imagen más cercana al pueblo, más común y familiar, distanciándose así de la vieja casta política e intelectual que por lo general gozan de poca simpatía entre los sectores más desposeídos de nuestras sociedades latinoamericanas.

Mientras la oposición mexicana y venezolana no entiendan que a sus respectivos pueblos no les interesa la capacidad intelectual de sus líderes, mientras no comprendan que existen realidades que son obviadas en el debate político y mientras no construyan una estrategia coherente, nunca lograran sus objetivos de llegar al poder.

Las burlas no tumban gobierno, y en ocasiones hasta pueden tener un impacto positivo hacia quien es objeto de la mofa, ya que pueden humanizar su figura, generar empatía con un sector de la sociedad e incluso identificarlo con un segmento de la sociedad marginado.

Por todo esto, cuidado con estas acciones en tu diseño de comunicación política.

¡Comunícate y hazlo bien!


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