Después de las elecciones de medio término en Estados Unidos y la victoria arrolladora del republicano Ron DeSantis en el estado de La Florida, éste subió como la espuma en todos los estudios de opinión de cara a la Convención del Partido Republicano.
A tal punto creció DeSantis que en algunos momentos superó ligeramente al expresidente Donald Trump, quien salió rápidamente a la caza de su oponente interno en el partido del elegante.
No obstante, a pesar de las apariciones de Trump parecía que la diferencia de 3 o 4 puntos – más o menos según la encuestadora – no podía superarse. Y ¿qué pasó? Los demócratas aparecieron y cometieron un grave error.
El Partido Demócrata – a través del fiscal del distrito de Manhattan – inició un juicio contra el empresario y expresidente, quien acudió voluntariamente a la audiencia de lectura de cargos.
Y ¿qué pasó luego de esto? Donald Trump no solo se disparó en las encuestas entre los republicanos sino entre toda la opinión pública.
En este momento Donald Trump galopa en todas las mediciones y está más fuerte que nunca, y si los demócratas no meten preso al líder republicano, entonces que le vayan diciendo adiós a la Casa Blanca.
Como podemos ver, la victimización del rival es un gran error político, es por ello que – en el caso venezolano – Nicolás Maduro jamás detuvo a Juan Guaidó y prefirió que éste solito se fuera desinflando, como en efecto ocurrió.
Ahora que Guaidó está fuera del llamado “gobierno de transición”, ahora que aparece con 3 o 6 por ciento en las encuestas, es que podrían proceder a un posible arresto, pero nunca antes de las primarias de la oposición, debido a que lo impulsarían nuevamente como líder opositor, o por lo menos de una parte de la oposición.
Victimizar a tu oponente es una equivocación que luego pasa factura; por eso es que los grandes líderes políticos surgen en medio de un proceso al estilo de “David contra Goliat”.
Pues, esta heroica batalla nos hace solidarizarnos con el más débil, con la posible víctima o con el héroe que vence los obstáculos imposibles para la mayoría.
Jamás puedes crear un escenario que le permita a tu oponente construir una narrativa como la mencionada, pues esto sería desastroso para tu campaña y un trampolín para tu contendor.
Victimízate tú, y no lo hagas con tu oponente; es por ello – volviendo al caso venezolano – que el gobierno de Nicolás Maduro habla de sanciones y bloqueos ya que se victimiza ante un oponente tipo Goliat, es decir, frente a los Estados Unidos de Norteamérica.
¡Comunícate y hazlo bien!

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