Cuando inicies una campaña electoral debes tener todos tus objetivos claros y no desviarte de ellos.
Y ¡ojo! Esto no implica rigidez, sino mucha disciplina.
¿Cuál objetivos debemos tener bien definidos? Esta es la pregunta que se responde redactando otros cuestionamientos como:
1-. ¿Qué buscamos en la campaña, ganar, posicionar o aglutinar seguidores?; 2-. ¿Cuál es nuestro elector meta?; 3-. ¿Qué mensajes serán los centrales en la campaña y por qué motivo lo son?; 4-. ¿Quiénes queremos como aliados?
Si tenemos estas interrogantes respondidas desde un inicio del proceso de campaña, entonces iniciamos con muy buen pie nuestra carrera electoral.
Cuando tenemos todo definido es más fácil darle forma a la campaña, es más sencillo estructurar procesos, aplicar estrategia y alcanzar las metas que se tracen en el camino.
Cuando tenemos un objetivo claro, por ejemplo el de públicos meta, entonces es más rápido la segmentación, estructuración de mensajes y organización de esquemas de trabajo.
Hablarles a todo el mundo es no hablarle a nadie, un diálogo directo y específico con un determinado tipo de personas es más efectivo y otorga mejores resultados electorales.
Saber las razones por la cual se compite en una contienda electoral, también facilita cada uno de los aspectos de la campaña; desde el activismo, propaganda, comunicación y hasta todo lo que compete a organización.
Es por ello que la clave de una campaña electoral exitosa es la claridad.
Si tenemos bien claro hacia dónde vamos, entonces todos los miembros del comando deben remar hacia ese mismo puesto.
Y, no solo es claridad interna sino externa, es decir, debemos estructurar una caja de mensaje que sea entendible y fácil de difundir, que responda a la concepción de la campaña y que contenga las respuestas a todas las interrogantes que se formulen en el camino electoral.
Sin norte claro, sin procesos definidos, sin responsabilidad repartidas, esta es el secreto de hacer que un buen candidato pierda una elección.
Y, al contrario, tener un norte claro, con procesos definidos, y con responsabilidad distribuida en un equipo, entonces lograríamos que un mal candidato pudiera ganar una elección.
Ninguna tarea que esté dominada por la anarquía tendrá buen fin; ninguna labor que no esté esquematizada y profesionalizada será exitosa.
Esto lo tenemos que tener siempre presente.
¡Comunícate y hazlo bien!

No hay comentarios:
Publicar un comentario