Rincón del Gurú-.
La palabra es uno de los factores más
importantes en la política. La palabra en un momento preciso puede cambiar la
historia, revivir a un “muerto político” y hacer presidente a un “cadáver insepulto”.
Vamos a repasar, dentro
de la política venezolana, varios casos para luego entrar en material.
“Como pedirle al
pueblo que se inmole por la democracia, cuando la democracia no ha podido darle
de comer… cuando el morbo terrible de la corrupción carcomen día a día los
cimientos de la patria”, con estas palabras y otras más en un discurso en
el extinto congreso nacional de Venezuela, el doctor Rafael Caldera, quien a la
postre era un expresidente de la república, enfiló su rumbo de retorno a la
silla presidencial.
En medio del golpe de
Estado del 4 de febrero de 1992, el fundador del partido Copei, lanzaba a la opinión pública una visión
diferente de lo ocurrido y aunque en sus palabras se condenaba el golpe también
se le reprochaba al gobierno de turno el crear las condiciones económicas y
sociales que les dio aliento a los golpistas.
A partir de ese día,
Caldera fue el hombre para ser de nuevo Presidente de la República.
Justamente, horas antes,
ese mismo 4 de febrero se detiene al jefe de las fuerzas insurrectas. El
Gobierno cometió un grave error, político y comunicacional, dejar hablar por
televisión al comandante Hugo Chávez.
Con un sencillo “por
ahora”, el cabecilla del golpe frustrado se posicionó en el imaginario
nacional, y después de esa frase comenzó su andanza para dominar la política
venezolana desde 1998 hasta el día de su fallecimiento.
Más recientemente,
podemos hacer mención al “cisne negro” de María Corina Machado.
Esta dirigente del
partido liberal Vente Venezuela no tuvo mejor momento político y comunicacional
cuando en cadena nacional, frente a Hugo Chávez, en plena sesión de la Asamblea
Nacional, dijo que: “Expropiar es robar”.
Al decirle a Hugo Chávez
“ladrón”, la mujer logró escalar escalones políticos mucho más rápido que
cualquier otra iniciativa o trabajo político realizado antes o después de este
momento.
Hace unos meses, en la
juramentación de la nueva directiva del Poder Legislativo venezolano, ahora
dominado por las fuerzas opositoras, su nuevo presidente, Henry Ramos Allup, le
aseveró a un legislador afín al régimen venezolano que: “mire diputado, aquí
las cosas cambiaron”.
Luego de esa sencilla
aseveración, viralizada por las redes sociales, y retrasmitidas por la
televisión y vista miles de veces por Youtube, el también secretario general
del partido Acción Democrática (AD) se “metió en la jugada” por el liderazgo de
quienes se oponen a Nicolás Maduro, actual mandatario del país.
Ahora bien, un político
tiene que saber a la perfección el qué decir y cuándo decirlo.
En ocasiones, más de lo
que creemos, una frase atinada en el lugar, momento y en torno preciso puede
marcar la diferencia y hasta el futuro del dirigente o proyecto político.
El manejo de la palabra
debe ser constante… Uno de los más grandes oradores políticos de todos los
tiempos, Adolf Hitler, ensayaba permanentemente sus discursos.
El hábito no hace el
monje, el político tienen que estar permanentemente leyendo, hablando y poniéndole
retos a su capacidad de respuesta e ingenio.
¡Comunícate y hazlo
bien!
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