Por José Dionisio Solórzano
Cogito ergo sum-. La labor en las redes sociales no solo se trata
de producir contenido, sino que va mucho más allá de eso.
Sí, es cierto. Los contenidos que
publicamos deben obedecer a esa estrategia comunicacional que diseñamos, sin
embargo mientras unos ayudan en su publicación y otros realizan las labores de
estudio de métricas cuantitativas y cualitativas, alguien debe, paralelamente,
ser el encargado del Social Listening.
Y ¿qué podemos entender por
Social Listening? Es una tarea de escucha activa que se debe realizar no
alrededor de los mensajes generados en la cuenta que manejamos sino en los de
la competencia.
¿Qué hace? ¿Cómo lo hace? ¿Qué
dice? ¿Cómo lo dicen? Son algunas de las preguntas que se deben realizar en el
día a día de quien lleve el análisis de Social Listening, no obstante lo más
importante son las siguientes interrogantes ¿Cómo reaccionan los públicos?
¿Quiénes reaccionan y por qué lo hacen? ¿Cuál es el impacto en la estrategia
del rival en su audiencia? ¿Cómo sus contenidos pueden estar llegando a mi
público objetivo y cómo éste responde ante el estímulo?
Cuando hablamos de comunicación
política también nos referimos al estudio social y psicológico de los públicos,
nos referimos al análisis permanente de los comportamientos sociales de los
ciudadanos. Es por ello, que las redes sociales se han transformado en una
plataforma de monitoreo de las emociones, expectativas y opiniones de los
públicos metas de cada campaña.
Debido a esto, escuchar la
opinión de los «ciber-ciudadano» o «ciber-electores» es fundamental. A veces
nos quedamos, tan solo, con el estudio de las interacciones que los seguidores
de nuestro asesorado hacen por sus cuentas personales o las de campaña, sin
evaluar lo que le están diciendo a nuestros competidores y más importante aun
lo que opinan independientemente en sus perfiles de Twitter, Instagram o
Facebook.
Es decir, debemos escuchar hasta
lo que no nos dicen directamente. El encargado del Social Listening de nuestra
campaña debe navegar, leer, enlistar, y analizar los diversos mensajes que se
publican, debe llevar el día a día de las comunidades de interés y saber hacía
que lado se inclina la balanza de sus opiniones y preferencias.
Toda esa información deberá ser
codificada, almacenada, analizada y utilizada en las estrategias o tácticas
digitales o extra-digitales con el propósito de generar empatía con los «nichos» de mercado más convenientes.
Como se puede leer, la tarea en
el ámbito digital de una campaña, ya sea electoral o institucional, no se
limita a una buena foto, un discurso bien estructurado o a un video
excelentemente editado, sino que al cumplir con todos estos aspectos se debe ir
más allá y ese «más allá» es el estudio detallado cualitativo de las
inclinaciones, deseos y aspiraciones publicadas por nuestros votantes en las
redes sociales.
Escucha, enlista las tendencias,
analiza, utiliza los datos y sigue escuchando porque tus posibles electores
continuarán, hoy y siempre, suministrándote elementos para mejorar tu
comunicación.
¡Comunícate y hazlo bien!
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