Por José Dionisio Solórzano
Rincón del Gurú-. Las sociedades en nuestro continente
parecieran estar condenadas a la división emanadas del caudillismo sembrado en
el ADN social de nuestros pueblos, y así lo evidenciamos al realizar un rápido
vistazo por nuestros países.
En los últimos 21 años Venezuela ha estado dividida entre el chavismo y
el antichavismo. El Teniente Coronel que se alzó un 4 de Febrero de 1992 y
entró en la arena política-electoral para la campaña presidencial de 1998,
logró partir en dos a un país acostumbrado a las divisiones: Conservadores y
Liberales; Adecos (socialdemócratas) y Copeyanos (socialcristianos).
No obstante, esta realidad no es exclusiva de los venezolanos, sino que
se extiende por gran parte del continente. Justo al lado de Venezuela, en la
República de Colombia, observamos una tendencia parecida, aunque no idéntica.
Los colombianos parecieran estar divididos entre uribistas y
antiuribistas; la política neogranadina se ha basado en el rechazo o aprobación
de las políticas o decisiones tomadas por Álvaro Uribe Vélez.
Si somos precisos, Uribe directa o indirectamente ha ganado 4 de los
últimos 5 procesos electorales, 2 de forma directa, una siendo su candidato
Juan Manuel Santos, que luego lo traicionará, y una con Iván Duque, y la quinta
fue su derrota por intermedio de Óscar Iván Zuluaga.
Aquí podemos observar como estos dos caudillos se apoderaron de la vida
pública de Venezuela y Colombia, incluso en el caso de Hugo Chávez, vemos como
este personaje, y lo que él representa, sigue separando a la sociedad
venezolana a pesar de su desaparición física.
Si nos vamos un poco más al sur, veremos lo que ha ocurrido con la
Argentina; la figura política de Néstor Kirchner, ha dominado la escena
política de su nación. Este líder, a pesar de su muerte, sigue representando un
tendencia viva en la sociedad albiceleste, a tal punto que hoy recuperaron el
poder.
Los Kirchner, primero Néstor y después su esposa Cristina Fernández,
gozaron de las miles del poder por varios períodos de gobierno. Luego de una
pausa, que significó el triunfo de Mauricio Macri, este grupo político recuperó
la Casa Rosada a través de un Alberto Fernández, secundado por su «vice»
Cristina.
En Argentina no es la primera ocasión que ocurre esto, si me permiten la
comparación, y sin ánimos de herir pieles sensibles, lo que ocurre ahora en
Argentina es una versión nueva, moderna y más izquierdista, de lo que en otrora
sucedió con la figura política del General Juan Domingo Perón.
Ahora vamos sobre el caso de Chile. Hoy en día, después de los sucesos
del 11 de septiembre de 1973 y que durante estos años han transcurrido tantos
hechos, episodios y circunstancias, pareciera que todo se resume entre la
dicotomía de ser pinochetistas o antipinochetistas.
La pelea entre derechas e izquierdas en Chile tiene aún el sabor de la
lucha entre lo que encarnan, a pesar de su muerte, el General Augusto Pinochet
y Salvador Allende. En pocas palabras, una sociedad dividida en dos bloques que
en ocasiones están 50%-50%.
E incluso me atrevería a decir, al concluir este artículo, que los
Estados Unidos, que llevan más de 200 años divididos electoralmente entre
Republicanos y Demócratas, están viviendo una pugna entre «trumpistas y
antitrumpistas». Amanecerá y veremos.
¡Comunícate y hazlo bien!
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