José Dionisio Solórzano / @jdionisioss
Rincón del Gurú-. Quien
es reconocido como presidente interino de Venezuela por gran parte del país y
por un enorme número de gobiernos en el mundo, Juan Guaidó, llegó a la Isla de
Margarita, en pleno caribe venezolano, a bordo de un peñero y con una escolta abultada
de pescadores que lo recibieron en plena mar.
Guaidó realizó varias actividades
en el estado de Nueva Esparta, sin embargo la imagen que recorrió a la nación y
al mundo, fue la del líder de la oposición venezolana echándose un chapuzón en
las cálidas aguas de las costas neoespartanas.
Sin duda, Juan Guaidó empezó hace
rato su campaña por la Presidente de Venezuela; sus constantes recorridos
evidencian que la opción de unas nuevas elecciones no es un disparate y que las
conversaciones llevadas adelante en Barbados enfilan la dinámica política hacia
ese norte.
Por tal motivo, el presidente de
la Asamblea Nacional (AN), está sembrando su liderazgo en el país, reforzando
los elementos que lo hicieron un factor innovador en la política nacional hace
unos seis meses atrás: Juventud y Frescura.
Guaidó consolida su percepción de
ser un político para nada acartonado, y de transmitir dinamismo y ser un “viento
de aire fresco” en la vida pública venezolana.
La fotografía de Guaidó sin
camisa y con unos short lanzándose en el agua, desde un bote peñero, es una clara
expresión de sencillez, juventud e irreverencia. Todo, mezclado con oportunas imágenes
que lo muestran “presidenciable”.
Guidó en múltiples ocasiones ha
salido por sus redes sociales, y en los medios de comunicación nacionales e
internacionales sentado en una silla que se asemeja a la del Palacio de
Miraflores, rodeado de elementos de poder, como la bandera, el escudo y otros
símbolos asociados con la máxima jefatura del Estado.
El diputado, y reconocido como
Presidente de la República, es un cóctel político que lo expone como opción interesantísima
en el análisis comunicacional venezolano. Guidó no llega a ser la figura elitista
y popular de Leopoldo López, tampoco la fuerza joven y “echada pa’lante” que
vendió en su oportunidad Henrique Capriles, pero tampoco es la figura de la
vieja política como un Claudio Fermín o el mismísimo Henry Falcón. En cambio,
Guaidó es la unión de los elementos positivismos de todos los anteriores.
Todo esto no indica que el cabeza
de la oposición venezolana las tenga todas consigo, obviamente no. Dentro de
los factores democráticos existen sectores que no convergen en su forma de
actuar, en sus posiciones y los métodos empleados para alcanzar el tan anhelado
cese de la usurpación.
En resumidas cuentas: “no es
monedita de oro para caerle a todos bien”.
Lo que sí es cierto, es que
Guaidó está en plena campaña electoral, motivando a sus electores, reformando
las percepciones positivas que se tienen de él. Mientras que Nicolás Maduro, en
menor cuantía, ya comenzó a hacerles llamados
pre-electorales a sus seguidores.
Soplan vientos comiciales en
Venezuela, y no sólo para la Presidencia de la República. Nos tocará evaluar
las estrategias presentadas, las acciones tácticas y de comunicación, marketing
y psicología social que apliquen aquellos que se postulen.
¡Comunícate y hazlo bien!
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